Descargue aquí el PDF con las piezas de la exposición:
LA MANZANA EN LA OSCURIDAD
Lucas Ospina
¡OH, DIOSA KALI!
Pedro Manrique Figueroa
GALERÍA JENNY VILÁ
INAUGURACIÓN
Jueves 14 de mayo
7 a 10 p.m.
Avenida 4 A Oeste # 1-51
Cali, Colombia
LA MANZANA EN LA OSCURIDAD
Lucas Ospina
«Leí una vez que los movimientos histéricos tienden a una liberación por medio de ese tipo de movimientos. La ignorancia del movimiento exacto, que sería el liberador, vuelve al animal histérico, es decir, éste apela al descontrol. Y, durante el sabio descontrol, uno de los movimientos resulta ser el liberador.
Esto me hizo pensar en las ventajas liberadoras de una vida exclusivamente primitiva, sólo emocional. La persona primitiva apela, como histéricamente, a tantos sentimientos contradictorios que el sentimiento liberador acaba llegando por casualidad, a pesar de la ignorancia de la persona».
— Los recursos de un ser primitivo , Clarice Lispector


































¡OH, DIOSA KALI!
Collages (para moteles)
Pedro Manrique Figueroa
Precursor del collage en Colombia, expulsado del Partido Comunista y fundador —y posterior detractor— de la A.B.A. (Asociación Bolivariana de Artistas), Figueroa llegó a Cali en 1974 cargando un nombre roto a tijeretazos y pegado con cauchola.
Llegó a la Sultana del Valle con el oficio de operario en proyectos de impresión —entre ellos el periódico Frente Unido de Camilo Torres, causa que traicionaría— y se abrió paso en la legendaria empresa que alimenta pantagruélicamente su producción artística: Gráficas Molinari. Décadas atrás, en la Plaza de San Victorino de Bogotá, había intervenido imágenes de culto religioso actualizándolas con íconos contemporáneos, hasta que una facción de Tradición, Familia y Propiedad, acompañada de las autoridades, le quemó el puesto de estampitas.
En Gráficas Molinari gana la confianza de las directivas, teje amistades entre los trabajadores, y monta un negocio paralelo: usa los fondos fotográficos de paisajes de Cali como soporte para una colección subrepticia destinada a los moteles, las casas de lenocinio y los garçonnières que abundan en la ciudad.
Uno de sus cómplices lo denuncia por desacuerdos en el reparto de ganancias. Figueroa huye con las carpetas de los artes originales.
Esas imágenes se presentan hoy en dos series.
La primera, ¡Oh, Diosa Kali! , reúne la colección bajo el nombre que la identificaba en una carpeta dejada en consignación en la Librería Merlín en Bogotá. La segunda acompaña este ritual de destrucción y construcción urbanística con collages que mezclan la salsa y el rock como banda sonora de la ciudad. Se suman dos piezas tridimensionales que dan cuenta de su inserción en los circuitos hoteleros.































