Distinto con orgullo: Luis Caballero en la Universidad de los Andes

El profesor Luis Caballero rodeado por sus estudiantes, 1967

Estudiantes de la Escuela de Bellas Artes, 1962
De izquierda a derecha: Pilar Caballero, Luis Caballero, desconocida, María Teresa Guerrero, desconocida.

Distinto con orgullo, Luis Caballero en la Universidad de los Andes
Estudiante (1961-1962) y profesor (1967-1968)

Curaduría: Banco de Archivos Digitales de Arte en Colombia (BADARTE), Departamento de arte (Andrés Pardo, José Ruiz, Lucas Ospina, Idelman Mejía, Laura Imery)

¿Cuándo terminó esa época dramática de su vida que usted quisiera olvidar?
Sólo empecé a estar a gusto conmigo mismo cuando ingresé a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de los Andes. Yo tenía 17 años. Allí también era distinto. Pero distinto con orgullo: Yo era el único hombre. Por eso pase de ser el tipo raro, un tanto despreciado que fui en el colegio, a ser el preferido, la mascota de la facultad. En esa época los profesores sabían que la mayoría de las niñas que se inscribían en bellas artes venían a buscar novio. La llegada de hombres daba, pues, a sus ojos, cierta seriedad a la escuela. Yo fui feliz porque por fin era apreciado. Pero el mundo universitario era una cosa y la casa otra. Nunca se mezclaron. Es decir que fuera de la universidad, no tenía ninguna actividad artística. Nunca se me ocurrió salir a hablar con pintores. Nunca pensé hacer una vida bohemia o falsamente bohemia. Eso lo conocí más tarde cuando estaba en París.

Me toco ser así
José Hernández, Luis Caballero
Editorial La Rosa, 1986

A la izquiera, mujeres internadas en el manicomio del Campito de San José.
A la derecha, estudiantes de la Sección Femenina.

“en 1954, […] llegó a los oídos de Mario Laserna, rector y fundador de la Universidad de los Andes, la idea de dar una estimulación estética a las jóvenes de la alta sociedad bogotana que ya tomaban cursillos privados de artesanía doméstica. El primer Taller de Artes llevó el nombre de “Sección Femenina” y se emplazó en las antiguas lavanderías de lo que había sido una prisión femenina y en el espacio donde hubo un internado para enfermas mentales al cuidado de monjas.” ¶“La directora de esta nueva “Sección Femenina” fue Hena Rodríguez, quien desde los años cuarenta subsistía dando clases particulares a las prisioneras de la cárcel social de la élite capitalina. Rodríguez fue de las pocas mujeres que en los años treinta había contravenido los preceptos de la sociedad criolla: una mujer no debía viajar sola, ni estudiar, mucho menos frecuentar a otras mujeres para tener conversaciones intelectuales o usar pantalones en vez de falda. Ella fue la única mujer que formó parte del grupo Bachué, un movimiento artístico de vanguardia. La artista ahora parecía alejada de esos embates de juventud: “La orientación que yo le di a la Facultad fue la de que los dos o tres primeros años deben ser académicos —según creo que todo estudio en Bellas Artes debe ser—, y los dos últimos años independizar al alumno para que pueda producir con toda libertad arte moderno en la forma que crea conveniente, naturalmente dirigido. Considero que no se puede llegar a la cumbre del arte moderno sin tener bases académicas o clásicas”.”

Pedro Manrique Figueroa: el último estudiante de arte en la Universidad de los Andes
Lucas Ospina
http://terremoto.mx/article/pedro-manrique-figueroa-el-ultimo-estudiante-de-arte-en-la-universidad-de-los-andes/

Estudiantes pintando, 1962
Camilo Calderón Schrader, Luis Caballero, desconocida.

“…el primer hombre que pisó Bellas Artes fue Luis Caballero. Luego vino Camilo Calderón. Ellos llegaron a dibujar a nuestro estudio. Luis ya estaba matriculado y vivía en el pasto rodeado de niñas leyéndole La Odisea. Todas bostezaban. Nosotros, entonces, adoptamos a Luis, y Roda, obviamente, también adoptó a Luis. En ese momento, cuando Roda llegó y nosotros tuvimos contacto con un profesor de verdad, con un pintor de verdad, entonces en la Escuela comenzó la transformación más vertiginosa…”
—Beatriz González

Juan Antonio Roda jugando cartas con el modelo de universidad, c.a. 1963

Llegando a un cierto nivel, los pintores rehúsan hablar de los artistas que los influyeron…

Yo no. El pintor que niega las influencias es un mentiroso. Cuando vivía en Bogotá, yo estaba influido por dos personas: el director de la escuela –el pintor Roda- que, sin ser mi profesor, se convirtió para mi en una especie de Maître à penser* por los concejos que me daba y el entusiasmo que suscitó alrededor del oficio de pintar. Y mi profesora Marta Traba cuyas clases eran extraordinarias. Roda me infundió el placer de pintar y Marta Traba el placer por la pintura y su historia. Yo estaba en adoración con Marta Traba y seguía sus ideas. (…) Yo pensaba que los mejores pintores colombianos eran los que ella defendía y que de verdad resultaron ser los mejores: Botero, Obregón, Ramírez Villamizar, Roda…

Una entrevista con Luis Caballero, Claude Namer
En Eco. Revista de la Cultura Occidental. No.201, Julio-1978

* Maître à penser es una frase en francés que denota a un maestro a quien uno elige con el fin de aprender no sólo un conjunto de hechos, puntos de vista o técnicas, sino una forma de pensar. Se traduce literalmente como “maestro de pensamiento”. Por tanto, tomar un maître à penser, está cerca a convertirse en un discípulo de alguien. La frase en sí misma puede ser usada para referirse a un tipo de persona —un genio inspirador— que, por su naturaleza, atrae seguidores interesados en cierto enfoque intelectual. Bajo un enfoque benéfico, un maître à penser está cercano a un mentor o un gurú. Un efecto negativo de tal maestro, en los casos donde hay una imposición esquemática o monolítica, es el de cerrarle vías intelectuales a un estudiante. Para tal maestro hay una expresión peyorativa en francés: maître-penseur.

Estudiantes de la Escuela de Bellas Artes, 1962
De izquierda a derecha: Camilo Calderón Schrader, Asseneth Velásquez, desconocida, Amparo Ramírez, Carmen Sofía Reyes, Marta Plazas

“Teníamos un profesor que era Castillo que nos había enseñado unos truquitos de dibujo, a Luis eso le parecían facilismos. Yo estaba feliz con los facilismos porque las cosas se veían como bien. Luis era muy riguroso, su mérito, una de sus cualidades principales, era su rigor, su disciplina.”
—Camila Loboguerrero

Marta Traba en clase, c.a. 1963
Luis Caballero
Dibujo hecho en un cuaderno

“Marta era la revoltosa. Nos mostraba un arte distinto, contemporáneo y de una manera muy amena. En sus clases no solamente nos hablaba de pintura […] nos hablaba de teatro, de cine, de política, y en ese sentido era la gran maestra.”
—Camila Loboguerrero

Marta Traba coronada como “La Papisa”, c.a. 1964
De pie: Ricardo Camacho, Luciano Jaramillo, María Teresa Guerrero,
Sentados: Gloria Martínez, Luis Caballero, Marta Traba, Beatriz González, Camila Loboguerrero, Juan Antonio Roda y Marta Plazas

“Con Marta, siempre después de clase, íbamos al PanPan, un cafecito que había ahí, en la 18, y tomábamos café e invitábamos siempre a Marta, porque Marta siempre estaba en una olla terrible.
Ésta es una anécdota en la que debe estar incluido Luis: una vez llegamos al PanPan y Marta dijo ‘hoy invito yo a café porque Gustavo, mi hijo, rompió su alcancía y me dijo que es para que invites a la gente y no te tengan que invitar siempre’.”
—Camila Loboguerrero

Camila Loboguerrero y Beatriz González mirando los cuadernos de clase de su compañeño, Luis Caballero. 2015
Portadas y páginas de cuadernos de clase de Luis Caballero
Pinturas, dibujos y bocetos de Luis Caballero
Grupo de profesores de la Escuela de Bellas Artes / Luis Caballero, Santiago Cárdenas, desconocido, Luciano Jaramillo y Juan Antonio Roda • Fotografía de Hernán Díaz
Hoja de vida de Luis Caballero para su contratación, primero, como Asistente Auxiliar Audiovisual en 1966, y luego como Profesor de Tiempo Parcial en1967. Caballero renuncia el 2 de julio de 1968.

En 1974 se graduó la última estudiante de la Escuela de Bellas Artes. Roda había renunciado en 1971. La gerencia universitaria de la Universidad de los Andes había decidido cerrar el programa de arte argumentando razones económicas para dirimir una diferencia de ideas que tenía sobre el enfoque de la institución con algunos profesores, estudiantes y empleados.

Fuente: Historia de la Universidad de los Andes, Fuera de las Aulas, Historia de la Escuela de Bellas Artes. Tomo III, Paisaje Humano. Lorenzo Morales
Ediciones Uniandes, 2008.

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