Filosofía

Boletín de prensa

Filosofía es una pieza que hace parte del tercer eje de la exposición Ires y venires, denominado Umbrales, que hace referencia a los lugares intermedios, lugares de paso, límites entre lo consiente y lo inconsciente. En esta pieza, Pedro Manrique Figueroa invita a dar un paso y atravesar el umbral “Nos pide atrevernos, creer, asomarnos, acomodar la vista y entender que observar nos hace partícipes del espacio más íntimo de ese personaje” (Catálogo Ires y venires. P, 105).

La pieza permite un acercamiento, desde un agujero ubicado en la pared, con algunos de los objetos más íntimos del artista con los que se recrea la habitación que ocupó en 1973 en el Hotel Dorantes, ubicado en el centro de Bogotá. El público como observador, desde un punto fijo, se aproxima a la intimidad de Pedro Manrique Figueroa y percibe una serie de elementos que describen la personalidad de una de las figuras más notables del arte en Colombia. Además de la instalación, esta versión está acompañada por tres collages del artista, que están ubicados alrededor de la pared.

Como parte de las actividades que acompañan la exposición el 29 de noviembre a las 4:00 p.m. se llevará a cabo un recorrido guiado con Lucas Ospina, experto en la vida, obra e influencias artística de Pedro Manrique Figueroa.


The ubiquitous protagonist of who Ospina once dubbed as “the best kept secret in Colombian art,” is now the subject of a exhibition by Banco de la República (Central Bank) that opens Thursday, November 18, at the Casa Republicana. Casa Republicana is a cultural annex of the Miguel Urrutia Museum of Modern Art (MAMU).

https://thecitypaperbogota.com/culture/pedro-manrique-figueroa-colombias-arts-enigma/


Filosofía / Pedro Manrique Figueroa

Pedro Manrique Figueroa, 1980 – 2007

La figura de Pedro Manrique Figueroa, precursor del collage en Colombia, emerge a mitad de los años noventa del olvido general al que lo había relegado la historia del arte nacional. Por primera vez se escuchaba hablar de un actor inédito de la cultura colombiana, partícipe de una epopeya biográfica y artística poco conocida hasta la fecha. Su ficha en Wikipedia rememora su paso sigiloso por el imaginario nacional: testigo directo del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, nadaísta, compañero del guerrillero argentino Jorge Massetti, amigo del cineasta Carlos Mayolo y productor de Holocausto caníbal, película filmada en la Amazonia colombiana. La leyenda relata que su cuerpo se momificó misteriosamente en el Museo Nacional de Colombia, en un último acto de entrega al patrimonio de la nación.

Pedro Manrique Figueroa no encarna propiamente aquel artista polifacético, a la vez pintor, fotógrafo, vanguardista o revolucionario internacional; conforma más una figura polifónica, moldeada por las voces disonantes de varias personas, artistas, cineastas, figuras de la literatura, etc., que decidieron aportar a la biografía abierta del personaje. Luis Ospina, Carolina Sanín, Bernardo Ortiz, Lucas Ospina, Eduardo Pradilla, François Bucher o Víctor Manuel Rodríguez aplicaron estratégicamente, todos en su momento y según distintas formas, el barniz de la historia y de la posteridad al personaje, como una experiencia colectiva y continua de la escritura de la historia cultural de Colombia.

Filosofía es una instalación presentada inicialmente en el Salón Regional de Artistas, Zona Centro, en 2008, con otros dos conjuntos del artista —Poesía y Museo (formando las mismas iniciales del nombre del autor, PMF)— y la presentación de una reedición fallida en castellano del catálogo de la exposición “Arte degenerado”, organizada por Joseph Goebbels en 1934. La pieza se concentra alrededor de un agujero, simple dispositivo de visión que ofrece un único punto de vista sobre el cuarto que ocupaba el artista en el Hotel Dorantes, un famoso establecimiento de la antigua Bogotá. A la manera de un collage, el espectador percibe la acumulación de objetos y materiales heteróclitos, dispersados a lo largo de un espacio encerrado en cuatro láminas de madera.

Pedro Manrique Figueroa constituye hoy en día una figura imprescindible del arte colombiano. Su personaje sirve ahí de revelador, en el sentido de que devela los límites y las inclinaciones de la historia del arte en Colombia, o más precisamente de la manera de contarla. El uso estratégico de los discursos de poder, como el archivo, el documento o el testimonio, termina por comprobar artificialmente el recuerdo de esa figura maravillosa, o prometer al menos la probabilidad de una existencia similar.



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